I.- El poder del Poder.
“La libertad de elección te permite elegir la salsa con
la que serás comido.”
Eduardo Galeano.
“Ventana sobre las Dictaduras Invisibles” Ibid.
la que serás comido.”
Eduardo Galeano.
“Ventana sobre las Dictaduras Invisibles” Ibid.
“Qué nos gobiernen, juzguen y cuiden las putas,
ya que sus hijos nos han fallado”
Tomado del blog laputarealidad.org
ya que sus hijos nos han fallado”
Tomado del blog laputarealidad.org
Debo haberlo leído o escuchado en alguna parte. Era algo así como “el Poder no es tener mucho dinero, sino el mentir y que te crean muchos, todos, o al menos todos los que importan”.
Mentir en grande y hacerlo impunemente, eso es el Poder.
Mentiras gigantes que incluyen acólitos y feligreses que les den validez, certeza, estatus.
Mentiras hechas campañas electorales, programas de gobierno, proyectos alternativos de nación, plataformas partidarias, artículos en periódicos y revistas, comentarios en radio y televisión, consignas, credos.
Y la mentira debe ser tan grande que no sea estática. Que cambie, no para hacerse más efectiva, sino para probar la lealtad de sus seguidores. Los malditos de ayer serán bendecidos apenas pasadas unas hojas en el calendario.
¿Es el Poder –o su cercanía- el gran corruptor?
¿Llegan a él hombres y mujeres con grandes ideales y es el accionar perverso y pervertidor del Poder el que los obliga a traicionarlos hasta llegar a hacer lo contrario y contradictorio?
Del empleo pleno a la guerra sangrienta (y perdida)…
De “la mafia en el poder” a la “república amorosa”…
Del “con seis mil pesos mensuales alcanza para todo” al “ni en el buen fin consigo una encuesta que me favorezca”…
Del “Dios mío, hazme viuda” al “Lupita D´Alessio, hazme leona frente al cordero”…
Del grupo San Ángel al Yunque totalmente palacio…
Del… del… del… perdón, pero no encuentro nada significativo que Enrique Peña Nieto haya dicho…
Es más, no encuentro que haya dicho nada, como si se tratara de un mal actor secundario, de ésos que salen en las telenovelas, balbucean algún parlamento y en los que nadie repara. Es más, puesto que lo evidente, no le haría mal inscribirse en el CEA de Televisa (según el plan de estudios, desde el primer año enseñan “expresión verbal”).
Sé bien que en los medios de comunicación se ha “leído” la fotografía del registro de Peña Nieto como único precandidato del PRI (donde aparecen los principales personajes de ese partido), como una muestra del respaldo partidario que tiene ese señor.
Mmh… a primera vista a mí me pareció que era la foto de una nota periodística sobre un nuevo golpe al crimen organizado. Que había sido desmantelada una banda de ladrones y que el chaleco antibalas, con el que suelen presentar a los “indiciados”, había sido sustituido por la camisa roja.
Luego miré la foto con más detenimiento. Oiga mi buen, ésos no están dando una muestra de respaldo. Es una banda de buitres que se ha dado cuenta de que Peña Nieto no es más que un títere huérfano y que hay que meterle mano porque, de llegar a la presidencia, no importará él, sino el ventrílocuo que lo maneje.
Su designación como candidato a la presidencia será una muestra más de la descomposición del Revolucionario Institucional, y la disputa por ver quién lo maneja será a muerte (y en los priistas esta imagen no es retórica).
Cómo será de patética la situación que hasta Héctor Aguilar Camín se ofrece a la adopción… y a la urgente alfabetización de la criatura.
En fin, sigamos preguntando:
¿Es el Poder el que corrompe o se debe ser un gran corrupto para acceder al Poder, para mantenerse en él… o para aspirar a él?
En uno de los largos recorridos de la Otra Campaña, pasando por la capital de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, comenté que algo tenía la silla gubernamental chiapaneca que convertía a personas medianamente inteligentes en estúpidos finqueros con poses de tiranuelos. Julio manejaba, Roger era el copiloto. Uno de los dos acotó “o ya eran así y por eso llegaron a gobernadores”.
Y después agregó, palabras más, palabras menos, la anécdota siguiente: “Pasando frente al edificio donde sesionaba el congreso, una señora escuchó gritos: “¡Ignorante!, ¡Idiota!, ¡Puta!, ¡Ladrón!, ¡Criminal!, ¡Asesino!, ¡Defraudador!” y otros calificativos más rudos. La señora, horrorizada, se dirige a un hombre que afuera del edificio lee un libro. “Es un escándalo”, le dice, “nosotros los mantenemos con nuestros impuestos y estos diputados no hacen nada más que pelear e insultarse”. El hombre mira a la señora, luego hacia el recinto legislativo y, volviendo a su libro, le dice a la señora: “no están peleando ni insultándose, están pasando lista de presente”.
Subcomandante Insurgente Marcos.
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