jueves, 21 de febrero de 2013

II.- El Poder y la Reflexión sobre la Resistencia.


II.- El Poder y la Reflexión sobre la Resistencia.
La izquierda es la Voz de los Muertos
Tomás Segovia. 1994.
Mmh… el Poder… la evidencia incuestionable, el sueño húmedo de los intelectuales de arriba, la razón de ser de los partidos políticos…
Ahora, con la muerte del maestro Tomás Segovia, lo nombramos a él, lo llamamos y lo traemos a sentarse con nosotros para, juntos, releer algunos de sus textos.
No sus poemas, sino sus reflexiones críticas sobre y frente al Poder.
Pocos, muy pocos, fueron y son los intelectuales que se han empeñado en entender, que no en juzgar, este accidentado andar que es el nuestro y al que llamamos “zapatismo” (o “neozapatismo” para algunos). En la raquítica cuenta aparecen, entre otros, Don Pablo González Casanova, Adolfo Gilly, Tomás Segovia y usted Don Luis.
A todos ellos, a usted, los abrazamos como sólo abrazan los muertos, es decir, hasta la vida.
Y quienes recuerdan ahora a Tomás Segovia sólo como poeta, lo hacen para escindir a ese hombre de su ser libertario. Como Don Tomás nada puede hacer ahora para defenderse y defender su palabra total, andan los homenajes de “tijera y engrudo”, editando y armando las piezas amables, dejando las incómodas para el olvido… hasta que otr@s incomod@s las recuerdan y las nombran.
Y para no interpretar sus palabras (que puede ser entendida como una forma amable de usurpación) le transcribo partes de algunos escritos.
En 1994, en plena euforia condenatoria de la derecha, ésa sí ilustrada porque la encabezaba Octavio Paz (uno de sus cortesanos era el empresario Enrique Krauze, -oh, no se ofusque don Krauze, a los intelectuales no se les puede reprochar el que sean de derecha o de izquierda, sino, como es su caso, el que para sobresalir, en lugar de usar el intelecto, recurran a la adulación de gánsteres como los que ahora son gobierno-), Tomás Segovia escribió lo siguiente (los subrayados son míos):
Siempre que prevalece una u otra forma de fascismo, la verdad y la justicia toman la forma de la Resistencia.
Pero es que además puede decirse que la izquierda es constitutivamente resistencia. Sin duda la izquierda se precipitó en nuestro siglo en un insalvable error histórico, pero ese error consistió a todas luces en creer que la izquierda podía tomar el poder. La izquierda en el poder es una contradicción, bastante nos lo ha mostrado la historia de este siglo (…).
Hoy está claro, me parece, que la izquierda no es el otro de la derecha, situadas ambas en una relación opuesta pero simétrica respecto del poder: la izquierda es ante todo el otro del poder, el otro ámbito y el otro sentido de la vida social, lo que queda sepultado y olvidado en el poder constituido, la vuelta de lo reprimido, la voz de la vida en común ahogada por la vida comunitaria, la voz de los desposeídos antes que la de los pobres (y la de los pobres sólo porque son mayoritariamente, pero no exclusivamente, los desposeídos) – la izquierda es la Voz de los Muertos.
Una de las ideas que más daño nos hicieron fue la de «reaccionario», que nos dejaba pensar que la derecha se opone al progreso, que es resistencia y habla en nombre del pasado, de las raíces, de lo «superado». Así la izquierda se convencía de que la resistencia es el poder en la medida en que seguía siendo de derecha y en que se oponía al progresismo de la izquierda en la tentativa desesperada de conservar sus privilegios y su dominio, sin ver que el poder, lo mismo de derecha que de izquierda, sólo es resistencia en un sentido diferente y mucho más simple: en el de resistirse a ser sustituido por otro poder, lo mismo de izquierda que de derecha; pero que ante la historia el poder es siempre progresista.
En México, como de costumbre, eso se ve con particular nitidez dada la crudeza de las relaciones de poder en este país: hoy sabemos con claridad que ningún gobierno fue más decidida y activamente progresista que el de Porfirio Díaz, y que en nuestros días es el PRI el que monopoliza y explota toda la retórica del progreso, del cambio, de la modernización, de la superación de los nostálgicos y los «emisarios del pasado», y hasta de democracia.
(Y esto me hace pensar de pasada que también la democracia en el poder o del poder es una contradicción: la democracia no es «demoarquía» –el pueblo en el poder es una utopía o una metáfora, muy peligrosa de tomar literalmente, porque «el pueblo», suponiendo que exista o incluso si no existe sino como entelequia, es por definición lo que no está en el poder, el otro del poder.)
Pero mis encantadores colegas, cuando se entregan al Gobierno a sabiendas de que sus promesas son falsas, ¿es que están seducidos? Imposible: la seducción es deseo en estado puro, implica la visión fulgurante de que tu goce es mi goce. No es posible una visión en la que el goce del Poder sea el goce del «pueblo».
Y en 1996 señaló:
Paralelamente, en un país que no practique ya la prohibición violenta de las expresiones directas de la vida social primaria, la ideología del poder nos chantajeará llamándonos putas –o sea disolventes, negativos, resentidos, atrabiliarios–, o tratará de persuadirnos, como tratan de persuadir los politólogos y otros intelectuales a los zapatistas, como tratan de persuadirme a mí mis colegas (empezando por Octavio Paz), de que la «verdadera» vía de expresarnos y de influir en la vida social es entrar en las instituciones –o en lo instituido en general.
-*-
Don Luis, creo que coincidirá conmigo en que, respondiendo a estos provocadores textos de Tomás Segovia, la reflexión sobre Ética y Política debe tocar el asunto del Poder.
Tal vez en otra ocasión, y llamando a otros, podamos intercambiar ideas y sentimientos (que no de otra cosa son los hechos que animan estas reflexiones), sobre este asunto.
Por ahora, vaya este llamado a Don Tomás Segovia, quien declaraba que no tenía tiempo para no ser libre y sin empacho confesaba: “casi toda la vida me la he ganado honestamente, o sea, no como escritor”.
No sólo para traer aquí su palabra irredenta, porque sí viene al caso, o cosa, según.
También y sobre todo, porque más que el poeta de las dos orillas, es el pensador que abrió una tercera puerta hacia el movimiento indígena zapatista. Mirando, viendo, oyendo y escuchando, Don Tomás Segovia cruzó esa puerta.
Es decir, entendió.
Subcomandante Insurgente Marcos.

I.- El poder del Poder.



I.- El poder del Poder.
“La libertad de elección te permite elegir la salsa con
la que serás comido.”

Eduardo Galeano.
“Ventana sobre las Dictaduras Invisibles” Ibid.

“Qué nos gobiernen, juzguen y cuiden las putas,
ya que sus hijos nos han fallado”

Tomado del blog laputarealidad.org
Debo haberlo leído o escuchado en alguna parte. Era algo así como “el Poder no es tener mucho dinero, sino el mentir y que te crean muchos, todos, o al menos todos los que importan”.
Mentir en grande y hacerlo impunemente, eso es el Poder.
Mentiras gigantes que incluyen acólitos y feligreses que les den validez, certeza, estatus.
Mentiras hechas campañas electorales, programas de gobierno, proyectos alternativos de nación, plataformas partidarias, artículos en periódicos y revistas, comentarios en radio y televisión, consignas, credos.
Y la mentira debe ser tan grande que no sea estática. Que cambie, no para hacerse más efectiva, sino para probar la lealtad de sus seguidores. Los malditos de ayer serán bendecidos apenas pasadas unas hojas en el calendario.
¿Es el Poder –o su cercanía- el gran corruptor?
¿Llegan a él hombres y mujeres con grandes ideales y es el accionar perverso y pervertidor del Poder el que los obliga a traicionarlos hasta llegar a hacer lo contrario y contradictorio?
Del empleo pleno a la guerra sangrienta (y perdida)…
De “la mafia en el poder” a la “república amorosa”…
Del “con seis mil pesos mensuales alcanza para todo” al “ni en el buen fin consigo una encuesta que me favorezca”…
Del “Dios mío, hazme viuda” al “Lupita D´Alessio, hazme leona frente al cordero”…
Del grupo San Ángel al Yunque totalmente palacio…
Del… del… del… perdón, pero no encuentro nada significativo que Enrique Peña Nieto haya dicho…
Es más, no encuentro que haya dicho nada, como si se tratara de un mal actor secundario, de ésos que salen en las telenovelas, balbucean algún parlamento y en los que nadie repara. Es más, puesto que lo evidente, no le haría mal inscribirse en el CEA de Televisa (según el plan de estudios, desde el primer año enseñan “expresión verbal”).
Sé bien que en los medios de comunicación se ha “leído” la fotografía del registro de Peña Nieto como único precandidato del PRI (donde aparecen los principales personajes de ese partido), como una muestra del respaldo partidario que tiene ese señor.
Mmh… a primera vista a mí me pareció que era la foto de una nota periodística sobre un nuevo golpe al crimen organizado. Que había sido desmantelada una banda de ladrones y que el chaleco antibalas, con el que suelen presentar a los “indiciados”, había sido sustituido por la camisa roja.
Luego miré la foto con más detenimiento. Oiga mi buen, ésos no están dando una muestra de respaldo. Es una banda de buitres que se ha dado cuenta de que Peña Nieto no es más que un títere huérfano y que hay que meterle mano porque, de llegar a la presidencia, no importará él, sino el ventrílocuo que lo maneje.
Su designación como candidato a la presidencia será una muestra más de la descomposición del Revolucionario Institucional, y la disputa por ver quién lo maneja será a muerte (y en los priistas esta imagen no es retórica).
Cómo será de patética la situación que hasta Héctor Aguilar Camín se ofrece a la adopción… y a la urgente alfabetización de la criatura.
En fin, sigamos preguntando:
¿Es el Poder el que corrompe o se debe ser un gran corrupto para acceder al Poder, para mantenerse en él… o para aspirar a él?
En uno de los largos recorridos de la Otra Campaña, pasando por la capital de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, comenté que algo tenía la silla gubernamental chiapaneca que convertía a personas medianamente inteligentes en estúpidos finqueros con poses de tiranuelos. Julio manejaba, Roger era el copiloto. Uno de los dos acotó “o ya eran así y por eso llegaron a gobernadores”.
Y después agregó, palabras más, palabras menos, la anécdota siguiente: “Pasando frente al edificio donde sesionaba el congreso, una señora escuchó gritos: “¡Ignorante!, ¡Idiota!, ¡Puta!, ¡Ladrón!, ¡Criminal!, ¡Asesino!, ¡Defraudador!” y otros calificativos más rudos. La señora, horrorizada, se dirige a un hombre que afuera del edificio lee un libro. “Es un escándalo”, le dice, “nosotros los mantenemos con nuestros impuestos y estos diputados no hacen nada más que pelear e insultarse”. El hombre mira a la señora, luego hacia el recinto legislativo y, volviendo a su libro, le dice a la señora: “no están peleando ni insultándose, están pasando lista de presente”.
Subcomandante Insurgente Marcos.

jueves, 14 de febrero de 2013

ELLOS Y NOSOTROS 4 - Mirar y Comunicar



Foto: Comunicado del 11 de febrero de 2013
Traduzione in italiano: http://bit.ly/X3v1SF

★ ELLOS Y NOSOTROS.
VI.- Las Miradas 4.

 4.- Mirar y comunicar.

Les voy a contar algo muy secreto, pero no lo vayan a andar divulgando… o sí, ahí lo vean.

En los primeros días de nuestro alzamiento, después del cese al fuego, había mucha bulla sobre el ezetaelene.  Estaba, por supuesto, toda la parafernalia mediática que la derecha suele levantar para imponer silencios y sangre.  Algunos de los argumentos que se usaron entonces son los mismos que los de ahora, lo que demuestra lo poco moderna que es la derecha y lo anquilosado de su pensamiento.  Pero ése no es el tema de ahora, como tampoco lo es el de la prensa.

Pero bueno, ahora les cuento que en ese entonces se empezó a decir que la del EZLN era la primera guerrilla del siglo XXI (sí, nosotros que usábamos todavía la coa para sembrar la tierra, que de la yunta de bueyes -sin agraviar- sabíamos de habladas, y que el tractor sólo lo conocíamos en fotografías); que el supmarcos era el guerrillero cibernético que, desde la selva lacandona, lanzaba al ciberespacio las proclamas zapatistas que darían la vuelta al mundo; y que contaba con comunicación satelital para coordinar las acciones subversivas que se realizaban en todo el mundo.

Sí, eso se decía, pero… compas, todavía en vísperas del alzamiento, el “poderío cibernético zapatista” que teníamos era una computadora de ésas que usaban los discos flexibles grandotes y tenía un sistema operativo DOS versión menos uno punto uno.  Aprendimos a usarla con un tutorial de ésos de antes, no sé si todavía existen, que te iban diciendo qué tecla debías oprimir y se escuchaba una voz que decía, con acento madrileño, “¡Muy bien!“; y si te equivocabas te decía “¡Muy mal, idiota, vuelve a intentarlo!“.  Además de para jugar pacman, la usamos para la “Primera Declaración de la Selva Lacandona”, que reprodujimos en una de esas viejas impresoras de matriz de puntos, que hacía más ruido que una ametralladora.  El papel era de rollo y se atoraba a cada rato, pero tenía papel carbón y lográbamos imprimir 2 tantos cada varias horas.  Hicimos un chingo de impresiones, creo que como 100. Se repartieron a los 5 grupos de mando que, horas después, tomarían 7 cabeceras municipales del suroriental estado mexicano de Chiapas.  En San Cristóbal de Las Casas, que fue la que me tocó tomar a mí, rendida la plaza a nuestras fuerzas, fuimos pegando con masquinteip (o como se diga) las 15 que nos tocaban.  Sí, ya sé que no sale la cuenta, que deberían haber sido 20, pero las 5 faltantes a saber dónde quedaron.

Bueno, cuando nos retiramos de San Cristóbal, la madrugada del día 2 de enero de 1994, la húmeda niebla que cubría nuestro repliegue, despegó las proclamas de los fríos muros de la soberbia ciudad colonial, y algunas quedaron botadas en las calles.

Años más tarde alguien me contó que manos anónimas habían arrancado algunas y se guardaban celosamente.

Vinieron luego los Diálogos de Catedral.  Tenía yo entonces una de esas computadoras portátiles y ligeras (pesaba 6 kilos sin la batería), marca La Migaja, con 128 de ram, quiero decir 128 kilobytes de ram, disco duro de 10 megas, o sea que podía almacenar t-o-d-o, y un procesador velocísimo que, la encendías, te ibas a preparar un café, regresabas y todavía podías recalentar, 7 veces 7, el café antes de poder empezar a escribir.  Una chulada de máquina.  En la montaña, para hacerla funcionar usábamos un inversor de corriente conectado a un acumulador de auto.  Después, nuestro departamento de alta tecnología zapatista, diseñó un artefacto que hacía funcionar la computadora con baterías “D”, pero pesaba más que la compu y, sospecho, algo tuvo que ver con que la pc expirara con una llamarada, eso sí muy llamativa, y una fumarola que ahuyentó a los mosquitos durante 3 días seguidos.  ¿El teléfono satelital con el que el Sup se comunicaba con “el terrorismo internacional“?  Un walkie-talkie con alcance máximo de 400 metros en terreno plano (por ahí deben andar todavía fotos del “guerrillero cibernético”, ¡já!).  Así que ¿internet?  En febrero de 1995, cuando el ejército federal nos perseguía (y no precisamente para una entrevista), la pc portátil quedó botada en el primer arroyo que vadeamos, y los comunicados de esa época se hicieron en una máquina de escribir mecánica que nos prestó el comisariado ejidal de uno de los pueblos que nos protegieron.

Eso era el poderoso equipo de alta tecnología que poseíamos entonces los “guerrilleros cibernéticos del siglo XXI”.

Lamento de veras si, además de mi ya maltrecho ego, destruyo algunas ilusiones que luego se crecieron por ahí, pero así fue, tal y como se los cuento ahora.

En fin, tiempo después supimos que…

Un joven estudiante en Texas, USA, tal vez un “nerd” (como le dirían ustedes), hizo una página web y le puso sólo “ezln“.  Ésa fue la primera página web del ezln.  Y este compa empezó a “subir” ahí todos los comunicados y cartas que se hacían públicos en la prensa escrita.  Gente de otras partes del mundo, que se enteraba del alzamiento por fotos, imágenes video grabadas, o por notas periodísticas, buscaba ahí lo que era nuestra palabra.

A ese compa nunca lo conocimos.  O tal vez sí.

Tal vez alguna vez llegó a tierras zapatistas, como uno más.  Si llegó, nunca dijo: “soy el que hizo la página del ezln“.  Tampoco: “gracias a mí saben de ustedes en muchas partes del mundo“.  Mucho menos “vengo a que me agradezcan y me hagan homenajes“.

Pudo haberlo hecho, y los agradecimientos siempre hubieran sido pocos, pero no lo hizo.

Y es que ustedes tal vez no lo sepan, pero luego hay gente así.  Gente buena que hace las cosas sin pedir nada a cambio, sin cobrarlas, “sin hacer bulla”, como decimos nosotros, nosotras las zapatistas.

Ya luego el mundo siguió dando vueltas.  Llegaron compas que sí le sabían a eso de la computación y luego se hicieron otras páginas y estamos como estamos ahora.  O sea con el maldito servidor que no jala como debiera, manque le cantemos y bailemos “la del moño colorado” a ritmo de cumbia-corrido-ranchera-norteña-tropical-ska-rap-punk-rock-balada-popular.

También sin hacer bulla, nosotros agradecimos a ese compa: que los dioses más primeros y/o lo supremo en el que él crea o dude o descrea, lo bendigan.

No sabemos qué haya sido de ese compa.  Tal vez es un Anonymous.  Tal vez sigue surfeando en la red, buscando una causa noble a la cual apoyar.  Tal vez es despreciado por su apariencia, tal vez es diferente, tal vez lo ven mal sus vecinos, sus compañeros de trabajo o estudio.

O tal vez es una persona normal, una más de los millones que caminan el mundo sin que nadie les lleve la cuenta, sin que nadie las mire.

Y tal vez él alcance a leer esto que les cuento, y lea lo que ahora le escribimos:

“Compa, acá ahora hay escuelas donde antes sólo crecía la ignorancia; hay alimento, poco pero digno, donde en las mesas sólo el hambre era la invitada cotidiana; y hay alivio donde la única medicina para el dolor era la muerte.  No sé si lo esperabas.  Tal vez lo sabías.  Tal vez viste algo de futuro en esas palabras que relanzaste al ciberespacio.  O tal vez no, tal vez sólo lo hiciste porque sentías que era tu deber.  Y el deber, nosotras, nosotros los zapatistas lo sabemos bien, es la única esclavitud que se abraza por voluntad propia.

 Nosotros, nosotras aprendimos.  Y no me refiero a aprender la importancia de la comunicación, o a saber los modos de las ciencias y las técnicas de la informática.  Por ejemplo, fuera de Durito, ninguno de nosotros ha podido resolver el reto de hacer un comunicado twit.  Frente a los 140 caracteres, no sólo soy un inútil, tan cayendo y recayendo en las comas, (los paréntesis), los puntos suspensivos… y se me va la vida y me faltan caracteres.  Creo que es improbable que pueda hacerlo algún día.  Durito, por ejemplo, ha propuesto un comunicado que se ajusta al límite del twit y que dice:

123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 1234567890

 Pero el problema es que el código para descifrar el mensaje ocupa el equivalente a los 7 tomos de la enciclopedia “Las Diferencias”, que la humanidad entera lleva escribiendo desde que inició su pesaroso andar sobre la tierra, y cuya edición ha sido vetada por el Poder.

 No.  Lo que aprendimos es que hay gente allá afuera, lejos o cerca, a quien no conocemos, quien tal vez no nos conozca, que es compa.  Y lo es no porque haya participado en una marcha de apoyo, haya visitado una comunidad zapatista, lleve un paliacate rojo al cuello, o haya firmado un desplegado, una hoja de afiliación, un carnet de miembro, o como se diga.

  Lo es porque las zapatistas, los zapatistas, sabemos que así como muchos son los mundos que en el mundo habitan, también muchas son las formas, los modos, los tiempos y los lugares para luchar contra la bestia, sin pedir ni esperar nada a cambio.

  Te mandamos un abrazo, compa, donde quiera que estés.  Estoy seguro que ya te puedes responder la pregunta que uno, una se hace cuando empieza a andar: “¿valdrá la pena?”

  Tal vez luego te enteres de que en una comunidad o en un cuartel, un cuarto de cómputo zapatista se llama “él“, así, con minúsculas.  Y tal vez te enteres luego que, si alguna de las personas invitadas lo topó el cuarto, reparó en el letrero, y preguntó quién era ese “él“, nosotros respondimos: “no sabemos, pero él sí sabe”.

Vale.  Salud y, sí, valió la pena, creo.

Desde etcétera, etcétera.

Nosotras, nosotros, zapatistas del ezetaelene punto com punto org punto net o punto como se diga.”

-*-

 Y todo esto viene al caso, o cosa, según, porque ustedes tal vez se hayan dado cuenta de que le confiamos mucho a los medios libres y/o libertarios, o como se diga, y a las personas, grupos, colectivos, organizaciones que tienen sus propios modos para comunicarse.  Personas, grupos, colectivos, organizaciones que tienen sus páginas electrónicas, sus blogs, o como se diga, que le dan un espacio a nuestra palabra y, ahora, a las músicas e imágenes que la acompañan.  Y personas o grupos que tal vez ni compu tienen, pero aunque sea platicando, o con un volante, o un periódico mural, o rayando un grafiti o un cuaderno o un transporte colectivo, o en una obra de teatro, un video, una tarea escolar, una rola, una danza, un poema, un lienzo, un libro, una carta, miran las letras que nuestro corazón colectivo dibuja.

Si no nos pertenecen, si no son parte orgánica nuestra, si no les damos órdenes, si no los mandamos, si son autónomos, independientes, libres (que quiere decir que se mandan ell@s mism@s) o como se diga, ¿por qué lo hacen entonces?

Tal vez porque piensan que la información es un derecho de tod@s, y que a cada quién le toca la responsabilidad de qué hacer o deshacer con esa información.  Tal vez porque son solidarios y tienen el compromiso de apoyar así a quien también lucha, aunque con otros modos.  Tal vez porque sienten el deber de hacerlo.

O tal vez por todo eso y por más.

Ellas, ellos sabrán.  Y seguramente lo tienen ahí escrito, en su página, en su blog, en su declaración de principios, en su volante, en su canción, en su pared, en su cuaderno, en su corazón.

Es decir, hablo de quienes se comunican y con otros comunican lo que en nuestro corazón sienten, es decir, escuchan.  De quien nos mira y se mira pensándonos y se hace puente y entonces descubre que esas palabras que escribe, canta, repite, transforma, no son de los zapatistas, las zapatistas, que nunca lo fueron, que son suyas de usted, y de todos y de nadie, y que son parte de una partitura que a saber dónde está, y entonces usted descubre o confirma que cuando nos mira mirándonos mirarl@, está tocando y hablando de algo más grande para lo que todavía no hay abecedario, y que no está así perteneciendo a un grupo, colectivo, organización, secta, religión, o como se diga, sino que está entendiendo que el paso a la humanidad se llama ahora “rebeldía“.

Tal vez, antes de dar el “click” a su decisión que ponga en sus espacios nuestra palabra, se pregunten “¿valdrá la pena?“.  Tal vez se pregunten si no estarán contribuyendo a que el marcos esté en una playa europea, disfrutando del amable clima de estos calendarios en esas geografías.  Tal vez se pregunten si no estarán sirviendo a un invento de “la bestia” para engañar y simular rebeldía.  Tal vez se respondan a sí mism@s que la respuesta a esa pregunta de “¿valdrá la pena?” nos toca responderla a nosotros, nosotras las zapatistas, y que al darle “click” a la compu, al spray, al lapicero, a la guitarra, al cidi, a la cámara, nos están comprometiendo a que nosotras, nosotros respondamos “sí“.  Y entonces le dan el “click” al “upload” o “subir” o “cargar” o al acorde inicial o al primer paso-color-verso, o a como se diga.

Y tal vez no lo sepan, aunque creo que es evidente, pero nos hacen un “paro” como luego dicen por ahí.  Y no lo digo porque nuestra página se “cae” a veces, como si estuviera en el slam y al lanzarse al vacío no hubiera ninguna mano camarada que aliviara la caída que, si es en cemento, le seguirá doliendo sin importar su calendario y geografía.  Lo señalo porque del otro lado de nuestra palabra hay muchos que no están de acuerdo y lo manifiestan; hay otro tanto mayor que no están de acuerdo y ni se toman la molestia de decirlo; hay unos pocos que sí están de acuerdo y lo manifiestan; hay otro tanto mayor a esos pocos que sí están de acuerdo y no lo dicen; y hay una gran, inmensa mayoría, que ni se entera.  A estos últimos es a quienes queremos hablar, es decir, mirar, es decir, escuchar.

-*-

 Compas, gracias.  Lo sabemos.  Pero estamos seguros de que, aunque no lo supiéramos, lo saben ustedes.  Y de eso precisamente, creemos nosotros, nosotras las zapatistas, es de lo que se trata eso de cambiar el mundo.

(Continuará…)

Desde cualquier rincón en cualquier mundo.

 

SupMarcos.
Planeta Tierra.
Febrero del 2013.

P.D.- Sí, tal vez hay, en la carta a él, alguna pista para la próxima contraseña.

P.D. QUE ACLARA INNECESARIAMENTE.- Tampoco tenemos cuenta de twiter ni facebook, ni correo electrónico, ni número telefónico, ni apartado postal.  Los que aparecen en la página electrónica son de la página, y estos compas nos apoyan y nos mandan lo que reciben, así como ellos mandan lo que enviamos.  Por lo demás, estamos en contra del copyright, así que cualquiera puede tener su twiter, su facebook, o como se diga, y usar nuestros nombres, aunque, claro, ni somos ni nos representan.  Pero, según me han dicho, la mayoría de ell@s aclaran que no son quienes se supone que son.  Y la verdad es que nos divierte imaginarnos la cantidad de insultos y mentadas (que no son de menta), que han recibido y recibirán, originalmente dirigidas al ezetaelene y/o a quien esto escribe.

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Escucha y ve los videos que acompañan este texto.

 Desde el Japón, la canción y coreografía “Ya Basta”, de Pepe Hasegawa.  Se supone que se presentó en la prefectura de Nagano, Japón, en el 2010.  La verdad no sé qué mero dice la letra, sólo espero que no sean mentadas sin menta.

» http://youtu.be/WR7RScVSVlk

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Desde Suecia, ska con el grupo Ska´n´ska, de Estocolmo.  La rola se llama “Ya Basta” y forma parte de su disco “Gunshot Fanfare”.

» http://youtu.be/7WB720Wavo4

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Desde Sicilia, Italia, el grupo Skaramanzia con la rola “Para no olvidar”, parte del disco “La lucha sigue”.

» http://youtu.be/-QxFJQSaCZ4

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Desde Francia.- “Ya basta – EZLN” con el grupo Ska Oi. Del disco “Lucha y fiesta”

» http://youtu.be/lp01Iyx79aE

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Fuente: http://bit.ly/VQ8V8j


★ ELLOS Y NOSOTROS.
VI.- Las Miradas 4.

4.- Mirar y comunicar.

Les voy a contar algo muy secreto, pero no lo vayan a andar divulgando… o sí, ahí lo vean.

En los primeros días de nuestro alzamiento, después del cese al fuego, había mucha bulla sobre el ezetaelene. Estaba, por supuesto, toda la parafernalia mediática que la derecha suele levantar para imponer silencios y sangre. Algunos de los argumentos que se usaron entonces son los mismos que los de ahora, lo que demuestra lo poco moderna que es la derecha y lo anquilosado de su pensamiento. Pero ése no es el tema de ahora, como tampoco lo es el de la prensa.

Pero bueno, ahora les cuento que en ese entonces se empezó a decir que la del EZLN era la primera guerrilla del siglo XXI (sí, nosotros que usábamos todavía la coa para sembrar la tierra, que de la yunta de bueyes -sin agraviar- sabíamos de habladas, y que el tractor sólo lo conocíamos en fotografías); que el supmarcos era el guerrillero cibernético que, desde la selva lacandona, lanzaba al ciberespacio las proclamas zapatistas que darían la vuelta al mundo; y que contaba con comunicación satelital para coordinar las acciones subversivas que se realizaban en todo el mundo.

Sí, eso se decía, pero… compas, todavía en vísperas del alzamiento, el “poderío cibernético zapatista” que teníamos era una computadora de ésas que usaban los discos flexibles grandotes y tenía un sistema operativo DOS versión menos uno punto uno. Aprendimos a usarla con un tutorial de ésos de antes, no sé si todavía existen, que te iban diciendo qué tecla debías oprimir y se escuchaba una voz que decía, con acento madrileño, “¡Muy bien!“; y si te equivocabas te decía “¡Muy mal, idiota, vuelve a intentarlo!“. Además de para jugar pacman, la usamos para la “Primera Declaración de la Selva Lacandona”, que reprodujimos en una de esas viejas impresoras de matriz de puntos, que hacía más ruido que una ametralladora. El papel era de rollo y se atoraba a cada rato, pero tenía papel carbón y lográbamos imprimir 2 tantos cada varias horas. Hicimos un chingo de impresiones, creo que como 100. Se repartieron a los 5 grupos de mando que, horas después, tomarían 7 cabeceras municipales del suroriental estado mexicano de Chiapas. En San Cristóbal de Las Casas, que fue la que me tocó tomar a mí, rendida la plaza a nuestras fuerzas, fuimos pegando con masquinteip (o como se diga) las 15 que nos tocaban. Sí, ya sé que no sale la cuenta, que deberían haber sido 20, pero las 5 faltantes a saber dónde quedaron.

Bueno, cuando nos retiramos de San Cristóbal, la madrugada del día 2 de enero de 1994, la húmeda niebla que cubría nuestro repliegue, despegó las proclamas de los fríos muros de la soberbia ciudad colonial, y algunas quedaron botadas en las calles.

Años más tarde alguien me contó que manos anónimas habían arrancado algunas y se guardaban celosamente.

Vinieron luego los Diálogos de Catedral. Tenía yo entonces una de esas computadoras portátiles y ligeras (pesaba 6 kilos sin la batería), marca La Migaja, con 128 de ram, quiero decir 128 kilobytes de ram, disco duro de 10 megas, o sea que podía almacenar t-o-d-o, y un procesador velocísimo que, la encendías, te ibas a preparar un café, regresabas y todavía podías recalentar, 7 veces 7, el café antes de poder empezar a escribir. Una chulada de máquina. En la montaña, para hacerla funcionar usábamos un inversor de corriente conectado a un acumulador de auto. Después, nuestro departamento de alta tecnología zapatista, diseñó un artefacto que hacía funcionar la computadora con baterías “D”, pero pesaba más que la compu y, sospecho, algo tuvo que ver con que la pc expirara con una llamarada, eso sí muy llamativa, y una fumarola que ahuyentó a los mosquitos durante 3 días seguidos. ¿El teléfono satelital con el que el Sup se comunicaba con “el terrorismo internacional“? Un walkie-talkie con alcance máximo de 400 metros en terreno plano (por ahí deben andar todavía fotos del “guerrillero cibernético”, ¡já!). Así que ¿internet? En febrero de 1995, cuando el ejército federal nos perseguía (y no precisamente para una entrevista), la pc portátil quedó botada en el primer arroyo que vadeamos, y los comunicados de esa época se hicieron en una máquina de escribir mecánica que nos prestó el comisariado ejidal de uno de los pueblos que nos protegieron.

Eso era el poderoso equipo de alta tecnología que poseíamos entonces los “guerrilleros cibernéticos del siglo XXI”.

Lamento de veras si, además de mi ya maltrecho ego, destruyo algunas ilusiones que luego se crecieron por ahí, pero así fue, tal y como se los cuento ahora.

En fin, tiempo después supimos que…

Un joven estudiante en Texas, USA, tal vez un “nerd” (como le dirían ustedes), hizo una página web y le puso sólo “ezln“. Ésa fue la primera página web del ezln. Y este compa empezó a “subir” ahí todos los comunicados y cartas que se hacían públicos en la prensa escrita. Gente de otras partes del mundo, que se enteraba del alzamiento por fotos, imágenes video grabadas, o por notas periodísticas, buscaba ahí lo que era nuestra palabra.

A ese compa nunca lo conocimos. O tal vez sí.

Tal vez alguna vez llegó a tierras zapatistas, como uno más. Si llegó, nunca dijo: “soy el que hizo la página del ezln“. Tampoco: “gracias a mí saben de ustedes en muchas partes del mundo“. Mucho menos “vengo a que me agradezcan y me hagan homenajes“.

Pudo haberlo hecho, y los agradecimientos siempre hubieran sido pocos, pero no lo hizo.

Y es que ustedes tal vez no lo sepan, pero luego hay gente así. Gente buena que hace las cosas sin pedir nada a cambio, sin cobrarlas, “sin hacer bulla”, como decimos nosotros, nosotras las zapatistas.

Ya luego el mundo siguió dando vueltas. Llegaron compas que sí le sabían a eso de la computación y luego se hicieron otras páginas y estamos como estamos ahora. O sea con el maldito servidor que no jala como debiera, manque le cantemos y bailemos “la del moño colorado” a ritmo de cumbia-corrido-ranchera-norteña-tropical-ska-rap-punk-rock-balada-popular.

También sin hacer bulla, nosotros agradecimos a ese compa: que los dioses más primeros y/o lo supremo en el que él crea o dude o descrea, lo bendigan.

No sabemos qué haya sido de ese compa. Tal vez es un Anonymous. Tal vez sigue surfeando en la red, buscando una causa noble a la cual apoyar. Tal vez es despreciado por su apariencia, tal vez es diferente, tal vez lo ven mal sus vecinos, sus compañeros de trabajo o estudio.

O tal vez es una persona normal, una más de los millones que caminan el mundo sin que nadie les lleve la cuenta, sin que nadie las mire.

Y tal vez él alcance a leer esto que les cuento, y lea lo que ahora le escribimos:

“Compa, acá ahora hay escuelas donde antes sólo crecía la ignorancia; hay alimento, poco pero digno, donde en las mesas sólo el hambre era la invitada cotidiana; y hay alivio donde la única medicina para el dolor era la muerte. No sé si lo esperabas. Tal vez lo sabías. Tal vez viste algo de futuro en esas palabras que relanzaste al ciberespacio. O tal vez no, tal vez sólo lo hiciste porque sentías que era tu deber. Y el deber, nosotras, nosotros los zapatistas lo sabemos bien, es la única esclavitud que se abraza por voluntad propia.

Nosotros, nosotras aprendimos. Y no me refiero a aprender la importancia de la comunicación, o a saber los modos de las ciencias y las técnicas de la informática. Por ejemplo, fuera de Durito, ninguno de nosotros ha podido resolver el reto de hacer un comunicado twit. Frente a los 140 caracteres, no sólo soy un inútil, tan cayendo y recayendo en las comas, (los paréntesis), los puntos suspensivos… y se me va la vida y me faltan caracteres. Creo que es improbable que pueda hacerlo algún día. Durito, por ejemplo, ha propuesto un comunicado que se ajusta al límite del twit y que dice:

123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 1234567890

Pero el problema es que el código para descifrar el mensaje ocupa el equivalente a los 7 tomos de la enciclopedia “Las Diferencias”, que la humanidad entera lleva escribiendo desde que inició su pesaroso andar sobre la tierra, y cuya edición ha sido vetada por el Poder.

No. Lo que aprendimos es que hay gente allá afuera, lejos o cerca, a quien no conocemos, quien tal vez no nos conozca, que es compa. Y lo es no porque haya participado en una marcha de apoyo, haya visitado una comunidad zapatista, lleve un paliacate rojo al cuello, o haya firmado un desplegado, una hoja de afiliación, un carnet de miembro, o como se diga.

Lo es porque las zapatistas, los zapatistas, sabemos que así como muchos son los mundos que en el mundo habitan, también muchas son las formas, los modos, los tiempos y los lugares para luchar contra la bestia, sin pedir ni esperar nada a cambio.

Te mandamos un abrazo, compa, donde quiera que estés. Estoy seguro que ya te puedes responder la pregunta que uno, una se hace cuando empieza a andar: “¿valdrá la pena?”

Tal vez luego te enteres de que en una comunidad o en un cuartel, un cuarto de cómputo zapatista se llama “él“, así, con minúsculas. Y tal vez te enteres luego que, si alguna de las personas invitadas lo topó el cuarto, reparó en el letrero, y preguntó quién era ese “él“, nosotros respondimos: “no sabemos, pero él sí sabe”.

Vale. Salud y, sí, valió la pena, creo.

Desde etcétera, etcétera.

Nosotras, nosotros, zapatistas del ezetaelene punto com punto org punto net o punto como se diga.”

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Y todo esto viene al caso, o cosa, según, porque ustedes tal vez se hayan dado cuenta de que le confiamos mucho a los medios libres y/o libertarios, o como se diga, y a las personas, grupos, colectivos, organizaciones que tienen sus propios modos para comunicarse. Personas, grupos, colectivos, organizaciones que tienen sus páginas electrónicas, sus blogs, o como se diga, que le dan un espacio a nuestra palabra y, ahora, a las músicas e imágenes que la acompañan. Y personas o grupos que tal vez ni compu tienen, pero aunque sea platicando, o con un volante, o un periódico mural, o rayando un grafiti o un cuaderno o un transporte colectivo, o en una obra de teatro, un video, una tarea escolar, una rola, una danza, un poema, un lienzo, un libro, una carta, miran las letras que nuestro corazón colectivo dibuja.

Si no nos pertenecen, si no son parte orgánica nuestra, si no les damos órdenes, si no los mandamos, si son autónomos, independientes, libres (que quiere decir que se mandan ell@s mism@s) o como se diga, ¿por qué lo hacen entonces?

Tal vez porque piensan que la información es un derecho de tod@s, y que a cada quién le toca la responsabilidad de qué hacer o deshacer con esa información. Tal vez porque son solidarios y tienen el compromiso de apoyar así a quien también lucha, aunque con otros modos. Tal vez porque sienten el deber de hacerlo.

O tal vez por todo eso y por más.

Ellas, ellos sabrán. Y seguramente lo tienen ahí escrito, en su página, en su blog, en su declaración de principios, en su volante, en su canción, en su pared, en su cuaderno, en su corazón.

Es decir, hablo de quienes se comunican y con otros comunican lo que en nuestro corazón sienten, es decir, escuchan. De quien nos mira y se mira pensándonos y se hace puente y entonces descubre que esas palabras que escribe, canta, repite, transforma, no son de los zapatistas, las zapatistas, que nunca lo fueron, que son suyas de usted, y de todos y de nadie, y que son parte de una partitura que a saber dónde está, y entonces usted descubre o confirma que cuando nos mira mirándonos mirarl@, está tocando y hablando de algo más grande para lo que todavía no hay abecedario, y que no está así perteneciendo a un grupo, colectivo, organización, secta, religión, o como se diga, sino que está entendiendo que el paso a la humanidad se llama ahora “rebeldía“.

Tal vez, antes de dar el “click” a su decisión que ponga en sus espacios nuestra palabra, se pregunten “¿valdrá la pena?“. Tal vez se pregunten si no estarán contribuyendo a que el marcos esté en una playa europea, disfrutando del amable clima de estos calendarios en esas geografías. Tal vez se pregunten si no estarán sirviendo a un invento de “la bestia” para engañar y simular rebeldía. Tal vez se respondan a sí mism@s que la respuesta a esa pregunta de “¿valdrá la pena?” nos toca responderla a nosotros, nosotras las zapatistas, y que al darle “click” a la compu, al spray, al lapicero, a la guitarra, al cidi, a la cámara, nos están comprometiendo a que nosotras, nosotros respondamos “sí“. Y entonces le dan el “click” al “upload” o “subir” o “cargar” o al acorde inicial o al primer paso-color-verso, o a como se diga.

Y tal vez no lo sepan, aunque creo que es evidente, pero nos hacen un “paro” como luego dicen por ahí. Y no lo digo porque nuestra página se “cae” a veces, como si estuviera en el slam y al lanzarse al vacío no hubiera ninguna mano camarada que aliviara la caída que, si es en cemento, le seguirá doliendo sin importar su calendario y geografía. Lo señalo porque del otro lado de nuestra palabra hay muchos que no están de acuerdo y lo manifiestan; hay otro tanto mayor que no están de acuerdo y ni se toman la molestia de decirlo; hay unos pocos que sí están de acuerdo y lo manifiestan; hay otro tanto mayor a esos pocos que sí están de acuerdo y no lo dicen; y hay una gran, inmensa mayoría, que ni se entera. A estos últimos es a quienes queremos hablar, es decir, mirar, es decir, escuchar.

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Compas, gracias. Lo sabemos. Pero estamos seguros de que, aunque no lo supiéramos, lo saben ustedes. Y de eso precisamente, creemos nosotros, nosotras las zapatistas, es de lo que se trata eso de cambiar el mundo.

(Continuará…)

Desde cualquier rincón en cualquier mundo.



SupMarcos.
Planeta Tierra.
Febrero del 2013.

P.D.- Sí, tal vez hay, en la carta a él, alguna pista para la próxima contraseña.

P.D. QUE ACLARA INNECESARIAMENTE.- Tampoco tenemos cuenta de twiter ni facebook, ni correo electrónico, ni número telefónico, ni apartado postal. Los que aparecen en la página electrónica son de la página, y estos compas nos apoyan y nos mandan lo que reciben, así como ellos mandan lo que enviamos. Por lo demás, estamos en contra del copyright, así que cualquiera puede tener su twiter, su facebook, o como se diga, y usar nuestros nombres, aunque, claro, ni somos ni nos representan. Pero, según me han dicho, la mayoría de ell@s aclaran que no son quienes se supone que son. Y la verdad es que nos divierte imaginarnos la cantidad de insultos y mentadas (que no son de menta), que han recibido y recibirán, originalmente dirigidas al ezetaelene y/o a quien esto escribe.

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Escucha y ve los videos que acompañan este texto.

Desde el Japón, la canción y coreografía “Ya Basta”, de Pepe Hasegawa. Se supone que se presentó en la prefectura de Nagano, Japón, en el 2010. La verdad no sé qué mero dice la letra, sólo espero que no sean mentadas sin menta.

» http://youtu.be/WR7RScVSVlk

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Desde Suecia, ska con el grupo Ska´n´ska, de Estocolmo. La rola se llama “Ya Basta” y forma parte de su disco “Gunshot Fanfare”.

» http://youtu.be/7WB720Wavo4

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Desde Sicilia, Italia, el grupo Skaramanzia con la rola “Para no olvidar”, parte del disco “La lucha sigue”.

» http://youtu.be/-QxFJQSaCZ4

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Desde Francia.- “Ya basta – EZLN” con el grupo Ska Oi. Del disco “Lucha y fiesta”

» http://youtu.be/lp01Iyx79aE